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Navidad, Año Nuevo, Rusia y sus árboles

La Navidad —y con ella su árbol— no dejó de estar proscrita hasta 1992. Con todo, parece que, aun tras el cese de la prohibición de lo navideño, es celebración que no goza de popularidad.

Cartel: «Prohibido cortar árboles para Navidad». Liebre: «Márchate, amo! Ha llegado el fin para leñadores como tú!»La variedad de cristianismo que arraigó en Rusia es la ortodoxa, iglesia que no adoptó el cambio del calendario de César al de Gregorio, sino que mantuvo el primero. Entre ambos hay una diferencia de 13 días, por lo que la celebración de la Navidad ortodoxa —vista desde el calendario gregoriano— parece no tener lugar en diciembre, sino a primeros de enero, el día, 7 (cuando por aquí ya ha acabado todo, reparto de juguetes a los niños incluido). El lío de tradiciones se espesa un poquito más si añadimos el hecho de que hay comunidades ortodoxas que se han hecho al cómputo gregoriano, mientras que la iglesia ortodoxa oriental mantiene el uso del juliano. Así que, según desde qué lado de la tradición se mire, el árbol está pasado el ecuador o es anunciador de las celebraciones.

La voz rusa Ёлка (/yolka/) equivale a “pícea” (que es el genus de unas 35 especies de coníferas de hoja perenne). Más que un abeto, es este tipo de árbol el que se emplea en aquellas celebraciones novianales. Hoy, además, distinguen el árbol de Año Nuevo del de la Navidade. El árbol de Navidad se deja hasta fin de año, mientras que el otro se presenta y engalana expresamente para recibir el Año Nuevo (Nov Gorod).

El “yolka” fue una importación de Pedro el Grande para celebrar el cambio de año, conforme a la costumbre centroeuropea, lo que talmente decretó en 1699; el decreto también cambió el día del festejo, que dejó de ser el 1 de septiembre (usado desde 1492) para realojarse en el 1 de enero. La Rusia imperial implicada en la I guerra Mundial lo prohibió, por entenderse costumbre prusiana y en ese momento, por tanto, enemiga.

En 1917-1918 el gobierno bolchevique implantó (y luego personalizó al gusto) el calendario gregoriano, a cuya adopción la iglesia ortodoxa se resistió. La Liga de Ateos Militantes animó a los niños en edad escolar a hacer campaña en contra de las tradiciones navideñas, como el árbol. Las fiestas religiosas fueron prohibidas; pero a pesar de una doctrina ateísta oficial que se esmeró en prohibir hasta los milagros, la costumbre de celebrar en estas fechas no se pudo extirpar de la tradición popular: muchos de los rituales de la celebración de Navidad se transmutaron en rituales de Año Nuevo.

El 28 de diciembre de 1935 Pravda publicó una carta de Postyshev —uno de los “cerebros” de la masacre Holodomor en Ukrania— en la que reivindicaba el valor celebrante del árbol:

En la era pre-revolucionaria la burguesía y los funcionarios capitalistas siempre ponían un árbol para sus hijos en Año Nuevo. Los hijos de las clases trabajadoras miraban con envidia por las ventanas el árbol resplandeciente adornado con luces de colores y a los hijos de los ricos jugando alrededor.
¿Por qué nuestras escuelas, orfanatos, guarderías, asociaciones infantiles y Casas de Jóvenes Pioneros privan a los hijos de la clase trabajadora del Estado Soviético de este maravilloso divertimento? Porque algunos exagerados de “tendencia izquierdista” condenaron este pasatiempo como lujo de hijos de burgueses. Es hora de poner fin a esta arbitraria condena del árbol, que es una alegre diversión para los niños. […] No debería haber ni un solo pueblo ni granja comunitaria donde la oficina local, junto a los miembros del Komsomol, no proporcionen un árbol de Año Nuevo para sus chicos. […] Nuestros hijos estarán agradecidos por devolverles el árbol de Año Nuevo. Estoy seguro de que los miembros del Komsomol tomarán parte muy activa en esta empresa y acabarán con esta absurda confusión de que el árbol de Año Nuevo es un exceso burgués.

Y así se reinstauró el árbol de Año Nuevo (Новогодняя ёлка, /novogodnyaya yolka/). Dos años después se “plantó” uno en la Casa de los Sindicatos de Moscú. Era cosa de importancia suficiente como para indoctrinarla desde edad temprana: una invitación a ese “yolka” se consideraba un honor infantil. La carta de Potyshev otorgó cierta “exoneración” a la celebración del año nuevo, pero siguió siendo un día normal y corriente, laborable. Sólo en 1947 se reconoció como festividad oficial en el calendario de la URSS.

La Navidad —y con ella su árbol— no dejó de estar proscrita hasta 1992. Con todo, parece que, aun tras el cese de la prohibición de lo navideño, es celebración que no goza de popularidad: hay quien no la festeja en absoluto, otros tienen una cena familiar y sólo quienes están inmersos en lo religioso cumplen con una celebración (muy ritual: hay ayuno hasta el momento en que la primera estrella de la noche da permiso para empezar a mover el bigote; y no se come carne, sino unas gachas, Kutya, como plato principal, elaboradas con diversos tipos de grano —como símbolos de de esperanza y provisión— y semillas de amapola —paz y felicidad.

Peculiaridades de calendario y revolucionarias aparte, las fiestas de renovación anual en Rusia comparten elementos destacados de la tradiciones actuales en estos otros lares: árbol, Papá Noel (“Дед Mopoз”, /ded moroz/: “Abuelo Escarcha”) y una ayudante (la Снегурочка, /snegurochka/: Doncella de Nieve) que le ayuda a repartir los regalos.

«Navidad, Año Nuevo, Rusia y sus árboles» recibió 11 desde que se publicó el 3 de febrero de 2016 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por odin.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @odin que curioso por lo judaizante la tradición ortodoxa: esperar a que salga la primera (¿seguro que no es la segunda?) estrella, un seder ritualizado con alimentos simbólicos… Recuerdo que en Ucrania una vez, creo que era Navidad, convencí a @nat de entrar en una Iglesia ortodoxa ucraniana a la voz de que «con el ritual ortodoxo y el ambiente entiendes como es qué fue atractivo una vez el cristianismo»…

  2. @club @david @odin Buen post!

    Aunque el árbol de navidad fuera un «exceso», es demencial prohibir un árbol. 

    Cromwell prohibió la navidad porque le escandalizaba, pero las guerras contra Irlanda y Escocia se las tomo como una guerra santa, en las que los prisioneros eran torturados como herejes.

    Los moralistas están en contra de todo exceso, por lo general inofensivo… excepto de otros peores que cometen ellos.

  3. @club Precioso! Me encantan están manifestaciones de sensatez, me dan mucha esperanza, que alguien se da cuenta que igualar por debajo es una auténtica estupidez.

  4. @club qué guapo @odin la navidad siempre se impone! 🙂

  5. @david por lo que pone en los enlaces es la primera estrella. No estoy familiarizado con lo que comentas de la tradición judía y la estrella @david ¿a qué te refieres? Por otro lado, estaría chulo documentar la simbología de la estrella asociada a la navidad.

  6. @nosolosw El Shabbat y las fiestas judías, si no me equivoco, comienzan y terminan cuando sale la segunda estrella del día que se celebra. Por ej el Shabbat no es exáctamente el sábado sino el tiempo entre que sale la segunda estrella de la noche del viernes al sábado y que sale la segunda estrella de la noche del sábado al domingo.

  7. Odín dice:

    @david @club @nat por lo que leído era sólo la primera estrella; y la celebración es mucho más sencilla que la del séder, supondo que ese espíritu de sencillez y pureza del protocristianismo.

  8. Odín dice:

    @gustavo @club @david en una peculiar clase de deontología profesional en medios audiovisuales (tan peculiar que estudiamos psicología de análisis transaccional para escribir guiones :-)), recuerdo que me llamó la atención el paradigma de Yo estoy mal y Tú/Vosotros estáis bien: el revolucionario (la envidia). En la carta se mencionaba expresamente.

    Supongo que cuando se sobrepasa el límite de la envidia racionalizale, se llega al odio, al anhelo de extinguir al otro, de borrarlo de la faz de la Tierra, así que en la época de las purgas la consigna fue arbolito niet, niet, niet.

    Es llamativo que la carta reivindique algo relacionable con lo burgués y se publique en el 35, porque sólo dos años antes habia tenido lugar la ola de asesinatos de la gran purga.

  9. @odin @club @nat la precaria sencillez de comunidades cuasi nómadas, seguramente. Cirilio y Metodio tienen un punto interesantísimo: si no me equivoco son los primeros que imaginan expandir el imperio romano sin legiones… y lo hacen fortaleciendo las lenguas locales.

  10. @odin @gustavo @club el revolucionario como troll… nunca lo había visto así, la verdad, pero es desde luego parte central del mensaje de todos los nacionalismos populistas.

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