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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

Mono diplomático

Mono diplomáticoQuedaba una semana para el passagium y aún estaba todo sin atar. Jet lag cultural. En este país los funcionarios usaban el email como si su espacio-tiempo estuviera poblado de agujeros de gusano. Unas veces respondían antes de que la pregunta se formulara. Otras con retraso de meses.

La cola de pasaportes le llevó casi una hora. Tenían el mismo número de funcionarios sellando, ahora que recogían miles refugiados de lujo al día, que diez años antes, cuando emigrar era para los jóvenes el postgrado menos problemático.

Tendría que ir directamente al gobierno de la zona franca. Mandó un correo a Tali, que estaría esperando fuera, para que no se alarmara al no verla salir. Tras el ritual de los arcos de seguridad entró a la sala VIP. Ducha rápida y cambio de imagen.

Los tacones serían demasiado para una ciudad donde los ricos no se compran un segundo coche por no epatar. Alpargatas con plataforma. Negras. Tenía decidido el mono.

Antes, un auténtico baño en protector solar. Tenía las piernas blancas de seis meses de invierno en la meseta ibérica. Nada más glamouroso en una región donde el agujero de ozono era lo único que había crecido sin parar durante los últimos treinta años.

Desengarzó el cinturón de cuero ancho de la verija de los vaqueros con los que había viajado y se lo colocó bajo, colgando más que ciñendo la cadera. Cuando la genética te dió un metro sesenta, emular altura en una reunión se convierte en la primera habilidad diplomática. Los humanos, especialmente los varones, están programados para asociar poder y centímetros. E iba a dárselos. Mucha pierna, que miraran a los tobillos. Todo bien mientras mantuvieran la cabeza gacha. Así empiezan los buenos acuerdos.

Mientras se alborotaba el pelo frente al espejo le vino a la cabeza un cuadro del Louvre: los embajadores venecianos llegando a Damasco. Bajo el sol abrumador del medio oriente, también vestían de negro. Negro de verdad como entonces no existía en el viejo mundo y que ellos compraban a los castellanos que a su vez lo traían de América. No ha cambiado tanto, pensó.

Cuando tras la nube de remiseros que agitaban cansinamente carteles con nombres bárbaros vió a Tali con un mono negro igual y sandalias altas, ambas sonrieron. Vuelve Venecia.

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Bitácora del Arte

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
Barco 37 - 28004 - Madrid

CIF F-85220861