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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

Sí, la hay!

18 nov 2009

La presentación de “Files: Democracia económica en el siglo de las redes” será un acto casi familiar, como todos los de la colección Planta 29, pero significará mucho, muchísimo más. Significa salir a la luz y decir: aquí estamos, poner la democracia y las personas por delante es la alternativa al derrotismo que acompaña a la crisis.

En junio de 1917 Rusia vivía en plena revolución. La caída del zarismo había traído ese aire de libertad, esa sensación de que todo es posible que caracteriza a las revoluciones y movimientos masivos auténticos. El poder real estaba en manos de los consejos, grandes asambleas territoriales ciudadanas que resolvían todo por democracia directa, los exiliados políticos volvían y la fraternidad vivía en las calles. Sin embargo la guerra, motor de fondo de la revolución, seguía y nadie parecía capaz de conseguir que Rusia se desmontara de la mayor carnicería de la Historia de la Humanidad.

Entre los exiliados que habían regresado un tal Lenin había culminado la ruptura de la izquierda socialdemócrata y se había presentado con su grupo alas elecciones de representantes de los consejos en el primer Congreso de los Consejos de Toda Rusia. A penas habían obtenido 1/8 de los asientos, muy por debajo de sus antiguos compañeros, que además formaban el grueso del gobierno provisional formado por los políticos democráticos más conocidos y que intentaba mantener la continuidad institucional bajo un programa reformista. Frente a ellos Lenin argumentaba que de lo que se trataba era simplemente de liquidar el estado y pasar sus funciones a las asambleas ciudadanas, en las que los obreros eran mayoría y hacer un programa de mínimos (salir de la guerra y hacer la reforma agraria) en alianza con los consejos que también habían montado los soldados en revuelta y los campesinos.

En la práctica, aquel congreso escenificó un vacío de poder. Presionado por la urgencia de la paz que el gobierno parecía incapaz cuando no opuesto a asumir, uno de los ministros del gobierno espetó a los más críticos:

Actualmente en Rusia no hay un partido político que diga: entreguen el poder a nuestros manos y váyanse, nosotros ocuparemos su lugar.

En ese momento le interrumpió Lenin, a la cabeza de su exiguo -y por lo demás desunido grupo- a la voz de:

-¡Sí, lo hay!

Evidentemente en aquel momento a muchos les pareció una boutade, un exceso propio de un alma exagerada o exaltada que escuchaba más a su propia teoría que a la realidad aplastante de las cifras de apoyo de los distintos partidos. Sin embargo, aquel gesto representó el comienzo de un cambio que sería histórico. Fueron muchos los que a partir de entonces miraron a los bolcheviques como la alternativa al impasse político, como la puerta a la ansiada paz. El Todo el poder para los consejos dejó de ser una consigna utópica para convertirse en el lema de millones de personas.

Presentar en estos días Filés: Democracia económica en el tiempo de las redes es decir a los que constatan la ausencia de alternativas a la crisis del modelo de empresa que heredamos de la revolución industrial

Sí la hay!

Es exigua, pequeña, pero la hay, hay alternativa. Hay otro modo de hacer las cosas, de cohesionar, de ganar libertad, de construir valor y conocimiento. La hay. Y se llama filé. En su frontispicio dice

somos una comunidad con empresas y no una comunidad de empresas ni empresas formando una comunidad

Y de esa sencilla verdad, como en un algoritmo generador de mundos, surgen consencuencias que una tras otra ponen a las personas por delante. Esto es lo que con este libro quiere sacarse a la luz.

Es el momento de tomar el Sol por testigo, mostrarse, arrancar el camino con quien quiera unirse. Es el momento de no aceptar más la complacencia ni el derrotismo. Es el momento de decir: sí, la hay, hay una alternativa y vamos a construirla para que contagie y prenda, para que crezca y quepa en ella todo el que quiera caber.

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8 Comentarios a “Sí, la hay!”

  1. Héctor Pérez

    Ah, ¿que vuelve a haber jamón? Me apunto!

    PD. La verdad es que sabéis como superar la crisis de incentivos :P

7 Trackbacks/Pingbacks

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  3. » Mañana presentamos Filés Planeta

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Bitácora del Arte

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
Barco 37 - 28004 - Madrid

CIF F-85220861