Perfiles borrosos
13 mar 2010
¿Hay un perfil típico entre la gente interesada en descubrir el modelo de nuestro grupo cooperativo? De momento parece que toda expectativa razonable se ve contradicha en los resultados.
En un comentario al post anterior, Gonzalo Martín nos recomendaba:
Si fuera vosotros, dirigiría mi reclutamiento a personas que hayan obtenido buenas calificaciones en carreras intelectualmente potentes pero de baja demanda laboral, v.g. Filosofía y Letras, Historia, Filologías varias. (…) Por su desprecio a las salidas fáciles laborales (v.g. estudiar Derecho) sus motivaciones son diferenciadas y más fáciles de casar con el imaginario indiano.
Es curioso porque el primer dato que nos llevó a plantearnos si estábamos comunicando bien el proyecto indiano fue que entre los que postulaban a nuestro itinerario había una abrumadora mayoría de varones que habían estudiado Derecho.
No es que el sexo o la carrera académica digan en principio demasiado de nadie, pero los datos agregados chirriaban: históricamente siempre hemos sido mayoría de mujeres y nuestra trayectoria de estudios siempre fue muy diversa, desde Nat que estudió Ciencias de la Salud, a María que estudió Historia del Arte, pasando por mi que me enfoqué a la Microeconomía y dentro de ella a la Economía de la Cultura (gracias a lo cual pude conocer a Juan Urrutia). Es decir, en nuestras primeras opciones académicas estaba ya la semilla de un inevitable pluriespecialista: elegimos estudios con lógica de aprender lo que nos gustaba, aunque sus salidas profesionales directas como especialistas fueran escasas.
Paradojicamente tres de los cuatro últimos itinerantes seleccionados estudiaron ciencias, aunque seguramente sea mucho más informativo decir que vienen del mundo del software libre, los derechos civiles en la red, la reflexión académica sobre la blogsfera y hasta de la tradición transnacional del esperantismo, cuatro universos que se solapan con la propia historia y mirada indiana sobre el mundo.
Pero la cuestión sigue ahí. Conociendo las Indias, sería lógico pensar que de producirse una escora en los perfiles atraídos por nuestro modelo, esta fuera hacia trayectorias académicas como las que comenta Gonzalo por un lado y hacia una cierta mayoría de mujeres sobre hombres por otro; a fin de cuentas pocas empresas, incluso cooperativas, pueden mostrar carreras como la de María o especialmente Nat en un ámbito como el de la consultoría de innovación con un fuerte componente sociotecnológico.
En el eje letras-ciencias siempre puede argüirse que hasta hace poco e incluso todavía hoy en países como España, el discurso tecnófobo era considerado de buen tono en los ambientes académicos de Humanidades potencialmente más cercanos al modelo cooperativo.
Lo que sigue siendo un misterio es que el número de varones sea significativamente mayor que el de mujeres. ¿Estamos olvidando algo en la comunicación o es que ahí fuera el mundo de las expectativas vitales y profesionales sigue siendo más machista de lo que nos cuentan?




Je, nada en la vida es lo que parece.
Puesto que se trata de girar la comunicación (al menos, hacerla de otra forma), seguramente los que han llegado han llegado por el imaginario de las indias y no por sus aspiraciones laborales.
Puede también que, por el método de comunicar, los que llegan están más conectados que otros (o se conectan más sofisticadamente). Cuando hablo de hacer reclutamiento implica no emplear solo el cauce de la red, sino donde estén los yacimientos de gente potencialmente interesante.
Ya vuestra configuración es atípica. Quien estudia micro y se va a cultura… yo me fui a sociología económica y eso era visto como algo de marcianos. Llegué a tener una charla con Manuel Castells, que entonces no tenia creo ni empezada la trilogia de la sociedad red. Pero precisamente, parece que el nucleo duro indiano es realmente atípico.
La procedencia no implica nada en sí, pero el reclutamiento es proactivo y no es mala idea reservar una cuota de esfuerzo para atraer justamente a gente que, a lo mejor, ni siquiera sabe hoy lo que es una aplicación para leer feeds. Por la idea que os decía: por poner más el énfasis en los proyectos y menos en el estilo de vida.
Y puede que en carreras olvidadas – en España – para la prestación de servicios profesionales (como si el árabe no fuera activo que pueden ser vital porque a escribir algo de php ya se aprenderá si es preciso) haya un potencial no escarbado. Eso sí, han de ser “buenos” en el sentido de que saben sacar adelante su trabajo y tienen curiosidad intelectual como para aprender sin que se les diga.
En fin, lo que dije. Nunca hay una mejor solución.