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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

Itinerantes y sedentarios

09 jun 2010

El mercado no es un ente abstracto. Es una relación social y un modo de vivir. Frente a la ilusión de la sedentarización y la afirmación monopolista en los nichos, los emprendedores artesanos han de aprender a vivir en itinerancia y transnacionalidad.

Ibn Jaldún en su Muqaddima hace la primera historia de las civilizaciones y la primera teoría general de la Historia. Marcado por el impacto del ascenso bereber y su conquista del Andalus, apunta que los grandes imperios y civilizaciones viven un ciclo que partiendo del nomadismo y la economía de guerra acaba en la sedentarización y el refinamiento cultural que a su vez les debilita y prepara para ser sucedidos por la siguiente civilización emergente.

Teniendo cerca el proceso de absorción de los originalmente rigoristas almorávides y almohades en la sociedad andalusí de su época, Jaldún busca señales de revitalización en su entorno y se encuentra con los famosos orfebres itinerantes. Los encuentra fortalecidos por los viajes y la movilidad y los compara con los gremios locales, sedentarios y cada vez más corruptos que se han acomodado a base de pactar privilegios de monopolio con los poderes locales.

Algo parecido pasó con la mayoría de los gremios europeos que no se constituyeron en Arte. Los privilegios ligados al enraizamiento local les tornaron incapaces de innovar. El impulso de artes y gremios contra el orden feudal impulsando una verdadera democracia urbana, se convirtió en los gremios sedentarios, dedicados sólo a la producción virtuosista, en puro inmovilismo que les dejaría pronto fuera del juego social.

El viaje, la la ausencia de identidad territorial y la pareja necesidad de construir redes de todo nómada, dió el protagonismo durante unos siglos más a los artes. Ibn Jaldún llevaba razón.

Y es que hay una notable diferencia entre el artesano en la definición anlgosajona que usa Sennet, (craftman, alguien con una habilidad manual en un proceso material de producción específico) y el artesano (miembro de un Arte). Al craftman le vienen a comprar, el artesano viaja para vender. El taller del artesano sedentario guarda como un secreto los misterios de su oficio, los gremios itinerantes, obligados a pasar una parte de su aprendizaje viajando y cambiando de taller, tenían una concepción abierta del conocimiento. El propio sistema de aprendizaje y los famosos viajes de los aprendices -sin los cuales no podían pasar a oficiales- servían para extender las innovaciones de unos talleres a otros.

Viendo las PYMEs azotadas por la crisis, entrando en casi cualquier comercio sureuropeo o constatando el desastre de los teléfonos de atención al cliente, uno se pregunta si las vacas gordas y los privilegios estatales a la industria, desde las subvenciones o los concursos públicos a la propiedad intelectual, no sedentarizaron la cultura empresarial hasta el punto de cambiar el yo vendo por el a mi me compran, normalmente disfrazado de un somos los mejores haciendo X que oculta el miedo a salir al mercado con todas las consecuencias.

Vivir la transnacionalización como una meta, salir a vender, aprender a escuchar al mercado y convertir su demanda en producto hacen parte de las habilidades y del modo de vivir de los emprendedores artesanos, esos nuevos invasores que Ibn Jaldún esperaba ver brotar desde su propia sociedad en decadencia.

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4 Comentarios a “Itinerantes y sedentarios”

  1. Bianka Hajdu

    En la Edad Media, los artesanos itinerantes también eran agentes importantes de la construcción (de catedrales, por ejemplo). Creo que esto es el origen de Les Compagnons du Devoir que afirman tener una tradición de nueve siglos, por tanto, son de la misma época que los orfebres itinerantes andalusíes. Sus bases fundamentales son “la transmisión de los conocimientos, del saber estar, y el viaje”. Ahora funciona como una especie de subsistema de formación profesional alternativo en Francia con un alto grado de organización y prestigio. ¿Los conocías?

  2. David de Ugarte

    :) el Compagnonnage y la Francmasonería especulativa han sido algo así como la “escuela”, la línea de continuidad histórica y tradicional de una serie de valores de los Artes que de alguna manera estamos reapropiando y reviviendo en las Indias. Entre nuestros “turistas” nunca faltan hijos de la viuda y algún compagnon tuvimos :)

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. Las empresas ‘ofrecen’ y las personas ‘demandan’ empleo en un mundo patas arriba « Wanderjahre

    [...] minúsculos emprendizajes de profesores, a veces sólo de uno, para luego crecer y convertirse en espacios transnacionales de aprendizaje, producción y quién sabe, de pequeños mercados en los que tanto las personas como las empresas busquen aportar y [...]

  2. Tributo inconsciente a un humilde triunfo de la industria húngara del siglo 15 « Wanderjahre

    [...] el invento pronto llegó a Italia.  El sistema de aprendizaje de los gremios de entonces, con los años itinerantes como fundamentales para que los oficiales se convirtieran en maestros del oficio, seguramente [...]

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Bitácora del Arte

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