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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

Itinerancia y libertad

16 feb 2010

El sistema de integración en el Grupo Cooperativo de las Indias debe aportar a los itinerantes la experiencia, conocimientos y confianza en si mismos que les hagan sentirse libres por capaces de montar una nueva filé desde cero.

La mayoría de los gremios medievales incluían para sus aprendices o compañeros un periodo de itinerancia. Entre los primeros, los orfebres viajeros andalusíes de los que hablaba Ibn Jaldún, entre los segundos los canteros (masones). La institución de la itinerancia está ligada al nacimiento de la idea de libertad individual:

La condición de “hombres libres” que disfrutaban los constructores del medievo está relacionada con su realidad nómada o itinerante, puesto que en las grandes construcciones que se realizaban en la época, los trabajadores más cualificados eran extranjeros contratados para tal fin, y no obreros locales, y por tanto no estaban obligados a aceptar los estatutos que regían la vida del lugar en el que se encontraran. Cuando se trataba de catedrales, ya fuera en la época del románico o en la del gótico, eran dependientes de la Iglesia, y no de los estados, y por tanto no llegaba a ellos el poder temporal de los monarcas.

El esquema del Grupo Cooperativo de las Indias no sólo define un sistema de funcionamiento interno, sino que convierte la integración en las Indias en un verdadero periodo vital de itinerancia

El itinerario de un indiano

El objetivo es que el viaje de aprendices y compañeros por distintas cooperativas y responsabilidades, desde el trabajo de apoyo a la gestión y creación de otras nuevas, les ayude a empoderarse como pluriespecialistas. Pero la idea de viaje no es sólo metafórica. La transnacionalidad ha de mostrarse también en la aparición con el tiempo de nuevas cooperativas cuyo espacio natural de acción esté en nuevas ciudades. A la itinerancia del proceso formativo habría pues que unir la regularidad del passagium y la apertura de nuevas bases indianas.

Empoderarse es hacerse más libres, ganar una confianza fundada en las propias capacidades y en las que nos aporta la comunidad. La idea subyacente en el proceso de integración al Grupo Cooperativo de las Indias es que esa confianza se gana en la práctica del uso de las herramientas de trabajo tanto como en la asunción de la puesta en marcha de nuevos emprendimientos. El aprendiz indiano ha de pasar del vértigo de aprender nuevas tareas y metodologías a su disfrute. El compañero, evolucionar del vértigo de gestionar al placer del reto de fundar y emprender una nueva cooperativa en un nuevo sector y encaminarla a la sostenibilidad durante el primer año.

La integración consiste por tanto en un proceso de empoderamiento en el que una persona gana la experiencia, conocimientos y confianza en si mismo que necesitaría para volver a levantar todo el grupo cooperativo desde cero. Gana en su itinerario personal la experiencia de la comunidad en su conjunto. Cada socio de las Indias, cada maestro de la filé, debe sentirse capaz de levantarla otra vez desde sus cimientos, debe sentir que del alguna manera lo ha hecho y que el resultado general contiene su esfuerzo. Ha de sentir sentirse libre de ataduras por sus propias fortalezas y experiencia tanto como unido al proyecto por también representar este sus propios logros.

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5 Comentarios a “Itinerancia y libertad”

  1. josempelaez

    Lamentando no saber ser más preciso en este momento, al leer alguna de vuestras reflexiones sobre Las Indias, suele aflorar en mi mente una cuestión: ¿hasta dónde el planteamiento actual de Las Indias es consistente con lo que vamos aprendiendo de los humanos mediante la neurociencia y la psicología evolucionista?

  2. deugarte.com

    Pues te diría que al 100%: redes, las famosas 10.000 horas, camino de aprendizaje, conocimiento colectivo…

  3. josempelaez

    Siguiendo los puntos suspensivos llegamos al principio de indiferencia, pluriespecialidad, transnacionalidad…

    Estando racionalmente de acuerdo con ellos, tengo la idea de que llegamos allí de una manera culturalmente “forzada” a lo largo de muchos años. Me parece que no vienen “de serie” en nuestro cerebro, ni se viven habitualmente en la educación 0-6 años.

    Las famosas 10.000 horas servirán entonces sólo a una minoría minoritaria, lo que creo que cuestiona la escalabilidad del proyecto, o eso me parece :-(

  4. deugarte.com

    Pero Jose María, escúchate: ¿me estás diciendo que el principio de indiferencia es contrario a nuestro “ser” cuando se aplica al ámbito de la gestión de cuentas cuando está en los modos de muchas instituciones humanas desde el ejército al ejercicio de la medicina? ¿Me estás diciendo que los humanos somos por naturaleza “nacionales”? Si llevabamos un millón y medio de años sobre la tierra y las naciones sólo 200… ¿Que somos “por naturaleza” mono-especialistas cuando la mayor parte de las categorías de esa especialización sólo existen hace 70 años como mucho?

    Además, estamos lejos de plantear nuestro modelo como un molde universal válido para todo y todos en cualquier lugar. Nos interesa porque es válido para mantener nuestro modo de vida, al modo en el que nos hace felices entre nosotros.

    El modo de juzgarlo ha de ser igual al monacato en ese aspecto. Mucha gente puede pensar que los votos de los monjes son “antinaturales” o absurdos, que su modo de vida sólo funciona bajo unas condiciones muy precisas de fe personal, que su modo de vida no les agradaría… claro! Pero es que el fondo de esa aproximación es lo que no creo que sea apropiado. Un subtexto que viene a decir quee “si es bueno tiene que valer para el conjunto de las personas con independencia de sus valores, cultura y objetivos”…

    Las formas de organización económica que no obligan ni pretenden obligar a la adhesión a nadie deben de ser juzgadas, creo, no por ese principio universalista, sino desde su utilidad práctica y sostenibilidad para los fines de la comunidad de gente que los adopta. Así creo que la experiencia del monacato católico es historicamente un éxito y la experiencia indiana, llevando poco tiempo, tan sólo siete años y pico, apunta buenas maneras y puede servir de contraste para gente que pretenda hacer algo similar porque tenga objetivos similares :)

1 Trackback/Pingback

  1. Preparando el segundo año de los aprendices indianos

    [...] A partir de marzo de 2011 nuestros aprendices actuales cumplirán su primer año en las Indias. Pasarán entones a ser socios de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y su emprendizaje comenzará una nueva fase con su primer periodo de itinerancia. [...]

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Bitácora del Arte

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
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CIF F-85220861