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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

Genio y ánimo

24 sep 2009

Genius y animus son dos conceptos de la religio romana que aún hoy pueden sernos útiles para el trabajo en comunidad y hacer consciente la forma en que nos representamos

La distinción que la religio romana hacía entre genius y animus es interesante hoy para cualquier comunidad, especialmente las de trabajo. El genius, el genio, describe ese principio vital, ese impulso nebuloso por el que cuando fundamos un proyecto o una comunidad siempre pensamos que va a ser distinta.

Pero el genio madura aunque sea relativamente autónomo de los avatares que sufre la comunidad en cada momento. No tiene un destino, el genio se hace. Puede torcerse, oscurecerse, volverse incluso mortal para quienes la habitan. Pero también puede estilizarse, crecer, estirarse hasta convertirse casi en un ideal, en una referencia que trascienda a la propia comunidad. En términos clásicos, el genio puede llegar a ser divino. Por eso fue el Genius Augustii, el genio del emperador Augusto y no Augusto mismo, el que fue deificado y honrado como ideal del buen gobierno. Puede sonar exótico, pero ese afán de trascendencia ¿No sería algo parecido al afán actual de tantas empresas por convertirse en case study de las grandes escuelas de negocio?

Así como genio de una comunidad evoluciona como el carácter de una persona, el animus bandea, vacila, se recompone o cae. El animus es el estado del ser, el peculiar y único sistema de equilibrios que en cada momento representa nuestro estar y que en conjunto hace la experiencia de los que se acercan o conviven en la comunidad. El animus es el ánimo, un estar, pero también el alma, un modo de ser.

Genius y animus se relacionan como un corredor y una cometa unidos por una cuerda. En un momento uno puede tirar de otro, puede azuzarlo o ayudarle a remontar (¿qué mejor genio que la resiliencia?)… o todo lo contrario. Un ánimo siempre oscurecido por un entorno hostil puede amargar un genio en principio vital y optimista. Un genio pesimista puede enturbiar el ánimo en el contexto más fértil.

Sólo uno de los dos sin embargo tiene posibilidades de sobrevivir al otro, de trascender. El ánimo es una propiedad de la comunidad real, de su ser material, experiencial. Acaba cuando la comunidad desaparece o se disuelve. El genio, si hemos conseguido madurarlo, relatarlo, transmitirlo, puede sobrevivirnos y reaparecer en otros como inspiración, del mismo modo que los viejos artes medievales nos inspiran hoy una forma de enfrentar el trabajo y la relación con las cosas.

Distinguir pues entre genio y ánimo es dotar de la perspectiva del tiempo a nuestra visión de futuro de la comunidad… sin separar los pies del suelo.

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2 Comentarios a “Genio y ánimo”

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  1. El genio y el ánimo de la empresa

    [...] ni vive separadamente de nuestros actos e interacciones. La vieja distinción romana entre el genio y el ánimo puede resultar inspiradora para entender nuestra vida en comunidad. (0) Crea un usuario en un [...]

  2. Artesanado, fraternidad y comunidad

    [...] fraternidad pasó así a ser un sinónimo del genius de la ciudad libre y una vindicación que se volvería recursiva en todos los movimientos alternativos de los [...]

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Bitácora del Arte

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
Barco 37 - 28004 - Madrid

CIF F-85220861