Fides, virtus y pietas
13 oct 2009
Las tres grandes virtudes que Ciceron nos recomienda deificar siguen siendo base del aporte individual a cualquier empresa colectiva que merezca la pena y que quiera ser resiliente.
Estamos tan acostumbrados a que la moral se explicite como hipocresía o como mera admonición que nuestra sociedad parece haber olvidado que sin la asunción de una serie de valores en el ethos de cualquier comunidad, la cohesión deviene imposible. El genius y animus de un grupo humano no son meramente el resultado de una ingeniería legal u organizativa. Cicerón, en Sobre las leyes recordaba:
Es conveniente también divinizar las virtudes humanas como la Inteligencia, la Pietas, la Virtus y la Fides. En Roma todas estas virtudes tienen templos consagrados oficialmente, de modo que aquellos que las poseen (y ciertamente las poseen los hombres de buena fe) creen que de esta manera los dioses se instalan en sus espíritus.
¿Pero qué son la Pietas, la Virtus y la Fides?
Pietas no es otra cosa que lealtad por los propios, respeto y sentimiento de deber, afán de cuidado por aquellas comunidades (familia, filé, etc.) de las que formamos parte. Algo inalcanzable sin la Fides, el respeto por la palabra dada, la vocación de cumplir compromisos que implica no tomarlos sin dotarse de los medios o disponer de la voluntad para cumplirlos. Si la pietas nos obliga con los nuestros, la fides nos obliga con el mundo.
Pero hay un espacio más allá del deber generado por el compromiso: la Virtus. La virtus es coraje, valentía… pero va más allá. Es ese heroismo cotidiano que entiende la propia acción en función de la necesidad, pero no como una restriccion, sino como un atrevimiento. Tiene virtus aquel que se atreve a hacer cosas que generan significado (sacer) sin importarle el coste personal, el emprendedor comunitario, el héroe civil o militar. Cicerón da como ejemplo de Virtus a una matrona que se enfrenta a los ladrones -en claro riesgo de su vida- para salvar a un transeunte. Pompeyo, a un guerrero ibero que rompe la formación en el combate una y otra vez para abrir paso a sus compañeros… y al que da la ciudadanía romana.
Pietas, Virtus y Fides son en realidad las virtudes heroicas sobre las que se construye el cursus honorum de cada cual, es decir la trayectoria, el significado de una vida en comunidad. Unidas marcaban a quién las desarrollaba con la gravitas y la dignitas, el aplomo y la dignidad, que hoy por ejemplo amamos en el genius de nuestro Dogo y nuestra Malka. Son, los ladrillos de la resiliencia.



Precioso.
Sólo se puede construir resilientemente desde una identidad fuerte que sepa el lugar en el mundo que ocupa y hacia dónde se quiere ir.