El Arte de invertir
18 oct 2009
¿Qué debe tener un proyecto para que nos podamos plantear invertir en él? En el Arte de las Cosas nos lo hemos planteado muy seriamente y marcado unas primeras lindes.
Los felices pocos que formamos la comunidad indiana tras la elección del actual Consejo de panadería hemos empezado a trabajar sobre la idea de impulsar artes nacientes y emprendimientos que realmente generen significado. No sólo invirtiendo excendentes de la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas -que legalmente no puede poseer más del 10% de ninguna otra sociedad- sino contando también con la participación de los consejeros cuando les resulte atractivo.
No es un fondo de inversión ni una incubadora. Es simplemente una conversación abierta entre amigos con una cierta mirada y experiencia, con ganas de echar una mano, compartir habilidades y conocimiento e impulsar con un poquito de capital iniciativas que puedan convertirse mañana en parte de un mundo con filés. La primera tarea es hacer red mientras se es útil al arranque mismo de los proyectos.
Obviamente, no estando nadie obligado a nada, no existiendo ningún acuerdo formal, la deliberación es más importante que nunca y el primer hilo abierto ha sido sobre criterios de interés. Luis Pérez ha propuesto un pentálogo de características al que los indianos nos hemos sumado con entusiasmo.
Las iniciativas en las que invertiríamos han de tener, dice Luis:
- El embrión de una amistad fraterna. La vida es corta, y yo creo que ya llegamos a una edad en que los éxitos solo tienen sentido cuando enfrente tienes a gente con la que te apetece celebrar, y los fracasos con aquellos con los que puedes crecer y aprender.
- El embrión de una innovación verdadera. Nada de innovación de salón, 2.0, ni buzzword. Innovación la que tiene capacidad de transformar un sector, disruptiva.
- El embrión de un cuento. Aún apuntado y sin construir, allí donde los miembros de la comunidad indiana podemos aportar verdadero valor.
- El embrión y la posibilidad de un crecimiento en red, cercano a los modelos abiertos.
- El embrión en el proyecto de una organización cercana a los principios de Democracia Económica.
Personalmente añadiría otros tres elementos más sobre el genius de la iniciativa y la composición de capital:
- El negocio no puede tener, al modo corriente en las start-ups, una tentación especulativa. No se trata de
inflargenerar valor para el accionista para a medio plazo vender o ir a una nueva ronda de financiación. Creamos con cada iniciativa un modo de vida y ha de ser por tanto sostenible casi casi desde el primer mes. - El espíritu ha de ser de emprendimiento, nada de salarios grandes, locales cómodos y viajes a tutiplén. Nosotros comenzamos con muy poco y pasamos muchas estrecheces para sacar nuestra idea adelante. Aprendimos muchísimo viviendo por debajo del salario mínimo. Entre otras cosas que si alguien hubiera invertido en nosotros no habríamos gastado más, hubieramos comenzado más proyectos propios y seguramente feevy hubiera nacido tres años antes. La escasez en los comienzos nos hizo pluriespecialistas y nos llevó a valorar y descubrir la lógica de la abundancia y la democracia económica, ejes de identidad a los que después no renunciamos. Ese es el espíritu que buscamos.
- Los creadores de la idea, los artesanos que trabajen en ella, que pueden formar por ejemplo entre si una cooperativa, han de aportar personalmente y como mínimo el 50% (+1 acción) del capital. El valor de cada acción ha de ser realmente igual para todos (nada de opciones). La participación sumada de distintos miembros y empresas de la comunidad indiana no debe exceder en ningún caso el 30%. No se trata de que tengamos nuevos negocios, sino de que apoyemos a verdaderos emprendedores implicados de verdad (pero, de verdad) en su propio proyecto.
Buscamos pues gente como nosotros, que entienda el trabajo al modo de un artesano-mercader, que quiera construir un Arte, comprometerse de verdad y arriesgar por ellos mismos. No queremos animar ocurrencias, alentar oportunismos ni alimentar especuladores. Queremos que nuestro apoyo sirva para construir y buscamos a quien lo haría por si mismo sin necesitar de nosotros más que para hacerlo mejor y más solidamente.




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