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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

Celebrar para distribuir

22 ene 2010

El debate arqueológico nos replantea el concepto mismo de producción colectiva y el papel de la celebración en la vida comunitaria.

En muchas comunidades neolíticas de la Amazonia llama la atención cómo en el ciclo de la producción y el reparto sigue incluyéndose, como una etapa más, la celebración.

Y según una hipótesis que cada vez es más aceptada entre los arqueólogos habrían sido las bebidas fermentadas, útiles a la celebración, las que habrían incentivado la sedentarización más allá de las evidentes e inevitables desventajas en bienestar. Se resolvería así una paradoja clásica de la Historia económica: la productividad de la primera agricultura no justificaba por si misma el abandono de una economía de caza y recolección.

Incluir el poder de la celebración en el modelo y la potencia de la nueva relación con la tierra que se habrían originado en el cuidado de los primeros vegetales domesticados, daría una clave para entender aspectos culturales, religiosos y económicos oscuros en la visión tradicional de la revolución agrícola.

La Antropología clásica nos había enseñado a todos en la escuela que el paso a una economía agraria había generado la propiedad privada y, para contener los conflictos generados por esta, un incipiente estado nacido de las jefaturas de tribu y clan primero y de los mumis después… lo cual nos volvía a poner frente al problema de la productividad.

Sin embargo, el registro arqueológico parece poner en cuestión esta visión lineal. El arqueólogo norteamericano Patrick McGovern remarca:

Whenever we look at the Neolithic beverages and the domestication of these plants, we find that it was more of an egalitarian effort, with people working together

Aunque las bebidas fueran realmente primitivas y el cultivo muy precario, no permitiendo por ejemplo la elaboración de pan, estas bebidas de celebración incluían según los descubrimientos de McGovern resinas y componentes que las convertían en profilácticas, incluso en una especie de “primeros antibióticos“.

Uniendo la línea de puntos

En una economía basada en una estructura social muy horizontal como la caza y recolección, la celebración es el principal mecanismo colectivo de cohesión social. Satisface las necesidades ceremoniales y asegura la distribución del producto.

La fermentación de granos salvajes -la forma más primitiva de cerveza- empieza a jugar un papel cada vez más importante en estas celebraciones que no son algo separado sino verdadera motivación, objetivo motriz del proceso productivo.

Con el tiempo se descubre que estas bebidas tienen un efecto nutritivo y curativo y poco a poco la comunidad pasa más tiempo mejorando el cultivo de los granos, cuyos excedentes en algún momento empiezan a poder procesarse aunque sigan siendo complemento más que centro de la dieta cotidiana.

La primitiva comunidad agraria no tendría por tanto una estructura social ni un ciclo productivo esencialmente diferentes de los de la tribu nómada. Tras el comunimo primitivo de cazadores recolectores que fascinó a los primeros antropólogos no vendrían el estado, la propiedad privada y la división sexual del trabajo, sino una fase de comunismo agrario cuyo eslabón de unión con el pasado estaría precisamente en la lógica económica de la celebración, fundamento primitivo de la religio comunitaria… que permitiría el salto posterior, sin que la comunidad estallara en pedazos, a un modelo social sometido al desgarro de la privatización de la tierra.

El caracter sagrado del pan (arroz/maiz/etc) y la cerveza (vino, chicha, etc.) recordarían para siempre, el mito de esta Edad de Oro cuando la celebración y la cohesión abandonaran el centro del proceso productivo para convertirse en fenómeno político religioso.

¿Y a nosotros qué?

Todas las culturas actuales guardan el recuerdo de este desgarro y la nostalgia de un tiempo donde la celebración era una parte fundamental de la producción y distribución del bienestar y no sólo ritual político.

Podría incluso interpretarse la pervivencia del mito como un deseo profundo de retomar la potencia generadora de significado de una economía comunitaria capaz de celebrar y distribuir sin la mediación simbólica de una religión exterior o el estado.

Y ese es precisamente en el punto en el que el debate comunitario global se encuentra tras la crisis del modelo kibbutz. Las dos ideas que la arqueología nos aporta parecen sencillas en su enunciación, pero son en realidad la puerta a reflexiones mucho más profundas y necesarias:

  1. el modelo de organización comunitaria ha de incluir la celebración en su cotidianidad como una parte más del proceso de trabajo y producción
  2. la celebración ha de incluir siempre algo extraordinario capaz de rememorar la magia de la lógica de la abundancia y mantenerla en el centro de la perspectiva grupal… como la cerveza fue a nuestros antepasados

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2 Comentarios a “Celebrar para distribuir”

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. El año comercial merece sus fiestas

    [...] o credos de cada cual. No lo inventó el cristianismo, ni el nacionalismo, ni el comunismo. Siempre estuvo ahí. Desde Altamira hasta hoy, reclamando nuestra atención desde algún lugar de nuestro propio cortex [...]

  2. ¿Por qué celebramos 3 días de la cerveza?

    [...] los alcoholes de fermentación están ligados a la celebración y sacralización de las relaciones c…. La elaboración de cerveza -seguramente uno de los más antiguos- es en si misma un resumen y un [...]

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

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