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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

Autocrítica y reflexión

06 mar 2010

En el Grupo Cooperativo de las Indias estamos haciendo autocrítica y abriendo una fase de reflexión sobre el trato y condiciones de integración de los nuevos aprendices.

Nuestro amigo y consejero Luis Pérez nos decía el otro día que

es normal que de cada 3000 aspirantes a seguir el itinerario sólo escojáis a 100, que de esos sólo seleccionéis para comenzar el aprendizaje 50, que de esos 50 tan sólo 5 lo superen y que de esos 5 compañeros sólo 1 adopte el modo de vida de los maestros dedicándose a desarrollar y cuidar el sistema para los demás.

Sin embargo, como decía Nat necesitamos sentirnos entre iguales, así que nuestro sistema de selección y trabajo con los aprendices hasta ahora estaba basado en la idea de que estaban animados por nuestros mismos valores: ¿Por qué si no alguien se acercaría a los indianos?

La verdad es que no sólo en Montevideo o Buenos Aires, sino incluso en Madrid, donde del mileurismo se ha pasado al ochocientoseurismo generalizado, las condiciones que hasta ahora tenían los aprendices eran de lujo en términos de mercado. Un aprendiz indiano hasta ahora disfrutaba al llegar a Madrid de un bonito apartamento en el centro (850€), comidas y viajes pagados y facturaba 800€ líquidos por el trabajo realizado para las cooperativas del grupo. Y por supuesto cuotas de SS e impuestos. Es decir, la renta total percibida mensualmente por un aprendiz superaba los 2000€ mensuales.

A esto hay que añadir ese trato de igualdad que simplemente, como decía Nat, nos surge por defecto. A diferencia de las empresas normales, en el Grupo Cooperativo de las Indias los aprendices son invitados a las reuniones con clientes, acceden a la agenda de relaciones comerciales, se cuenta con ellos en la elaboración de los proyectos, se les anima a presentarlos a los clientes, viajan a nuestra sede montevideana…

En pocas palabras: los aprendices indianos recibían más del doble de la media del mercado para el trabajo que realizaban, ganando de paso la oportunidad de hacerse una agenda comercial y de relaciones de las que cuestan años, además de disfrutar de un modelo que anima a viajar y conocer mundo. Es obvio que se daban todas las condiciones para la selección adversa: los indianos podíamos ser vistos facilmente como un trampolín a través del cual ganar en poco tiempo calidad de vida y posicionamiento profesional sin tener que aportar gran cosa ni comprometerse ni siquiera en términos de política comercial. No han faltado casos de aprendices con el blog muerto, activísimos en facebook mientras intentábamos sacar adelante proyectos basados en la comunicación en red propia de la blogsfera.

Animando la disidencia cuando el aprendiz aún no había ganado herramientas propias por la experiencia del trabajo en equipo, animábamos en realidad una vez más a que se produjera la selección adversa en vez de la independencia de criterio que buscábamos. Curiosamente en nuestros ex-aprendices, la disidencia nunca se produjo en un sentido contrario a lo mediáticamente dominante sino al revés, desde el uso y promoción de herramientas de comunicación centralizada a la no participación en los proyectos colectivos sin ánimo de lucro en desarrollo.

Pero el problema no consiste tan sólo -y ya es grave y descorazonador- en atraer preferentemente a aquellos cuyo interés no está realmente en seguir proceso de integración. Nos hemos dado cuenta de que facilitar demasiado el aterrizaje, sea en Madrid o Montevideo, no ayuda tampoco a que los aprendices se integren en la ciudad, hagan red personal y construyan sus propios espacios.

Hasta aquí, parece obvio desde la mirada común. Hemos sido unos pardillos y hemos conseguido lo contrario de lo que pretendíamos: atrajimos preferentemente a los perfiles que no querían construir el tipo de comunidad de trabajo que queremos construir y aún con los que no pretendieran aprovecharse tampoco ayudaban los excesos en las facilidades. Dicho sea en nuestra descarga, desde dentro, teniendo en cuenta el ethos y el modo de vida de los maestros resultaba difícil de ver. Nuestras motivaciones, en el mundo y en la vida, van por otro lado.

Nos toca pues autocrítica y reflexión para mejorar el proceso de integración, sobre todo en la selección de aprendices y el modo de trabajo con ellos.

Hemos comenzado por abrir una entrada en la Indianopedia donde entre todos vamos delimitando los derechos y deberes de los aprendices. Es de esperar que vaya creciendo en los próximos días, pero sobre todo, es de desear que sirva para que los nuevos aprendices que están llegando puedan realmente aprovechar la oportunidad que supone el proceso de integración.

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18 Comentarios a “Autocrítica y reflexión”

  1. Gonzalo Martín

    Qué difícil es la selección de personal!

    (perdón por recurrir a expresiones clásicas)

    La verdad es que el planteamiento de entrada para un “aprendiz” es bastante inmejorable. Quizá, y lo digo por contribuir, aunque supongo que ya ha pasado por vuestros debates, la venta de “una carrera” (de nuevo, perdón por volver al lenguaje externo) choque bastante con las motivaciones y aspiraciones normales hoy. Y si tenéis personas muy bien formadas, o se tiene mucha vocación por el modelo o una perspectiva de crecimiento poco rápido, o el sistema de compensación “monacal” choque con los proyectos de vida de muchos y el mercado seguramente los trate bien.

    Interesante seguir esta evolución.

  2. Fernando

    Sigo pensando que quizá la imagen que proyectáis hace demasiado hincapié en el aspecto empresarial cuando en realidad lo importante de vuestro proyecto es la comunidad. Como decías hace poco es más similar a un kibutz que a un grupo empresarial.
    Puede que hayáis fallado al comunicar esa idea y que de ahí venga la selección inversa de la que hablas en el post.

    Como dice Gonzalo lo digo solo por aportar, ya que el proceso que lleváis a cabo me parece interesante (aunque no para mí).

  3. deugarte.com

    Bueno, el problema hasta ahora no ha sido que perdieramos aprendices porque el mercado les ofreciera más…

    Más bien el problema, creo yo, ha sido que desde fuera los “espectadores” interpretaban el discurso indiano como mero “relato de intenciones” algo “como lo que cuentan las empresas”, osea lírica sin realidad.

    Si se parte de que bajo esa capa “discursiva” al final habría lo de siempre el resultado es previsible: los “buenos” se retraen ante el riesgo y los que declaraban intenciones distintas de las reales, asumen que no tienen nada que perder. Osea, el puro ejemplo de la selección adversa.

  4. Gonzalo Martín

    Lo que dice Fernando de la idea de comunidad, me parece importante. Ese es el enfoque, pero no lo veo exento de riesgos ni nada fácil.

    Recuerdo un día que me encontré con David en un tren y hablamos – bueno, sobre todo hablé yo, que tenía el día más loro que de costumbre – y le dije que las Indias no era para todo el mundo. Y David me lo confirmó.

    Partiendo de eso y del tipo de entorno en el que viven las personas que entran al mercado laboral, la experiencia un tanto “conventual” indiana es fácil que no encaje con miles de espíritus.

    Quizá la solución práctica sea elegir buen talento con una cierta propensión al estilo de vida y no insistir demasiado en él hasta que sean ellos los que pidan seguir. Tampoco hay que olvidar que el modelo de retribución es atípico y posiblemente todos aspiramos a más control de nuestro ingreso y más predecibilidad de su incremento para organizar una vida.

    La retribución en esos años iniciales de carrera, según mi experiencia, está condicinada muy severamente por el ansia de independencia, después emparejamiento y primera criatura. Así que si se les queda corto, suelen hacer una mala asociación entre carrera y retribución. Y creo que en estas generaciones últimas se ha acentuado. No quieren llegar, quieren estar ya.

    En fin, es un comentario a vuelapluma

  5. deugarte.com

    Pero Gonzalo, el modelo “atípico”, conventual si quieres, es el de los maestros, el de aprendices y compañeros (en lenguaje de consultora, ¿juniors y seniors?) es de lo más normal del mundo en cuanto a remuneración. Lo que cambia es el enfoque y profundidad del trabajo. Lo curioso es que rechazamos no sólo a los itinerantes a los que vemos que no van a encajar aunque hayan hecho un buen proceso selectivo (como con Fernando), sino la práctica totalidad de peticiones de hacer el itinerario… y aún así, la gente parece esperar que este modelo sea para todo el mundo… y no, no lo es. Pero no será por no intentar comunicarlo :)

  6. Daniel

    No sé, supongo que esto ya lo hacen, pero quizás habría que incidir en la historia previa de los “aprendices”, quiero decir, el modo de vida que ustedes están construyendo no es “para todo el mundo”, pero es posible que haya personas que hayan tratado de construir “algo parecido”, aunque les falte discurso para apalabrarlo y enraizarlo. Tal evz el “aprendiz modelo” sería alguien que ya por su cuenta y riesgo ha tratado de desarrollar un modo de vida cercano al indiano, aún sin saberlo, algo que se pudiera detectar en las cosas que “ha hecho antes” en sus “vidas anteriores”. Supongo que esto ya lo han pensado ustedes, claro está. Igual también sería conveniente (y esto puede parecer una burrada, pero forma parte de mie xperiencia personal cuando empecé a trabajar como abogado) que el aprendiz experimentase un modo de vida “más duro”. ecuerdo que cuando entré de aprendiz en el despacho en que quería estar (por afinidades, entonces, de pensamiento) estuve un buen tiempo yendo allí a aprender sin cobrar un duro. Después de un tiempo así, decidieron pagarme una pequeña cantidad… y cuando la cosa iba encaminada me salí, pro msi propios motivos. Nunca he pensado que aquellos abogados me “explotaran”. Para mí más bien fue recibir un master gratuito y mira que han pasado años y les sigo guardando agradecimiento y cariño. Es posible que hayabun punto generacional de “lo quiero ahora” (esto siemrpe lo ha habido, por otra parte) pero eso se cura con una sana dosis de frustración. Si se tiene voluntad, se continuará…

    Otra cosa, no los veo en el PAN… Supongo que están liadísimos. Beso & abrazos.

  7. Gonzalo Martín

    Sí, se parece mucho (yo diría maestro=socio, aprendiz=junior y algo tenéis intermedio). Pero la diferencia es en el aspecto comunal, si no he entendido mal el esquema. Tenéis una renta y unas percepciones de renta un poco en función de circunstancias que no se corresponden ni con escalas salariales ni con revisiones, tampoco sé cómo progresan en el tiempo. El pago de vivienda ¿es para todos o sólo para los becarios?

    En fin, por eso digo que es difícil. La diferencia con una “consultora” de las de antes (porque las de ahora ya no se diferencian mucho de un banco) está en la proyección salarial y profesional hacia el exterior. La salarial porque se prometen expectativas de desarrollo y crecimiento rápidas y muy atractivas con el resto del mercado. Por eso no os vale la misma gente y no se sabe si los jovenes que atraeis es la vida que quieren llevar.

    Bueno, hablar por hablar, tendría que tener un vino en la mano para daros mi opinion relajadamente con lo que me contéis.

  8. Luis

    En cuanto haya ese “vino”, me avisáis.

  9. deugarte.com

    Daniel, llevas razón, acabamos de hacer obligatoria la pregunta sobre trayectoria pasada en el formulario de solicitud para hacer el itinerario. Y sí, aunque nos cueste, hemos entendido que tiene que haber una sensación de “progreso” a lo largo de la integración. No se si los derechos y deberes de los aprendices son todavía demasiado blanditos… pero vamos en camino.

    Yo llevo tiempo sin entrar en las news… un desastre, pero la verdad es que ya te contaremos esta última temporada con detalles pero ha sido durita… sorry.

    Gonzalo, Luis, queda prometido el vino cuando digáis!!

  10. Gonzalo Martín

    Bueno, el miércoles estoy en la Universidad de Mondragón contando cositas de teles en internet, hablando de las cosas cooperativistas.

    Luis, pon tu la fecha.

    Y por cerrar esta tanda: me parece ESENCIAL conocer la trayectoria de la gente antes de entrar. En selección siempre se ha dicho que la gente tiende a comportarse como en su pasado, así que en una buena entrevista hay que contrastar bien las motivaciones y logros de la gente.

    De todas maneras, yo siempre pienso que lo primero es que la gente sea muy lista y que casi todo lo demás viene solo. He dicho casi.

    El resto, con el vino.

  11. Luis Rull

    Pensaba yo que la apuesta era de más largo plazo. ¿No es un poco temprano para una autocrítica tan dura? Encontrar y asimilar a la gente que necesitáis es algo que necesariamente lleva tiempo. Si es producto de un ethos, no lo puedes implementar como una campaña publicitaria.

    (No obstante, esta valiente autocrítica es de agradecer por parte de quienes no somos capaces ni de hacerla ante el espejo cuando estamos solos en el cuarto de baño ;) )

  12. deugarte.com

    Luis, la idea es corregir… hace falta. Piensa que el tipo de problemas que hemos tenido no han sido ya sólo de “no encaje” o que los aprendices tuvieran otras alternativas, que sería lo más normal del mundo. Hemos tenido recientemente un caso de verdadero shock, simplemente no nos podíamos creer que nos estuviera pasando. Así que más allá de las consideraciones morales hemos tenido que plantearnos por qué y cómo alguien que se plantea estrategias de ese estilo puede entender que éste es un buen sitio para hacerlas. Eso es lo que hay que corregir. Acabar con un sistema de integración que producía selección adversa.

    Gonzalo, una de las cosas que aprendimos, creo, es que lo “listo” de la gente depende también del entorno donde haya desarrollado esas habilidades. Hay entornos que parecen empeñados en representar una y otra vez el “Yo, Claudio” de Graves. Uno siempre piensa que se trata tan sólo de tópicos y que hay que ser desprejuiciado… y luego descubre que a lo mejor el patrón de comportamiento estaba ahí… así que tiene que moderar el desprejuicio con la estadística y pensar que no sólo importa que alguien sea “listo”, sino que utilizara esa inteligencia en construir.

    Pienso que tal vez, una de las cosas en que estamos fallando es que paradojicamente el intentar ser tan transparentes dando tanta info obliga a un trabajo de seguimiento que a las finales hace que no seamos tan transparentes como quisieramos. ¿A qué me refiero? Pues incluso tú, que eres amigo, que pasas por las Indias, que nos lees más que atentamente… no tenías claro que el sistema de remuneración de los aprendices es totalmente “normal”, que el de los compañeros es similar al de un kibbutz y que el de los maestros si que es el “raro”, una comunidad económica sin salarios ni ahorro personal (algo conventual, efectivamente).

    Me pregunto si nuestro primer relato no es demasiado complicado, si no nos hace falta algo equivalente a la “biografía de 128 palabras” con la que se presenta a los conferenciantes para las Indias…

  13. Gonzalo Martín

    Puede ser. Lo de la dificultad digo.
    :-) Lo de “listo” entiendemelo como una especie de síntesis de actitud y talento.

    Entendido lo de los aprendices. Pero el mensaje está, por otro lado, claro para ellos, sus “maestros” son “conventuales” y eso ya implica saber que, de prolongar su presencia, una de sus opciones será dar otro salto que, puede sonar bien al principio, pero luego va y puede no gustar. Y la vida está llena de alternativas, gusta probar otras cosas o, simplemente, no te va. Es una proposición muy anormal en la vida corriente.

  14. deugarte.com

    :) sí… como decía Luis, no hay nada malo en eso, es previsible que en el “más dentro o fuera” se produzca un flujo continuo y una “destilación” donde solo unos poquitos acaben asumiendo el modo de vida de los maestros (conventual, pero entretenío ;) )

    Si lo piensas, eso es también una oportunidad, si ser ex-aprendiz indiano puede no ser gran cosa en el curriculum, los ex-compañeros indianos, con al menos cuatros años de experiencia y tras haber gestionado e incluso puesto en marcha nuevas empresas, por el contrario salen empoderados en muchos sentidos. Tendrán desde luego donde ir… y quien sabe si no serán nuestros mejores prescriptores

  15. Gonzalo Martín

    Exacto. Por eso yo siempre he creído en eso de hacer el bien sin mirar a quien. Y por eso no creo que en los aprendices debais preocuparos mucho sobre cuantos abrazarán el modo de vida indiano. Simplemente limitar el tiempo, con fecha conocida, luego haced propuestas a los que os gusten para compañeros y estos últimos se filtrarán a sí mismos. La gracia de Andersen es que ellos iban escogiendo, pero dejaban gente muy formada. Si muchos se os van, crearán boca a boca positivo y el mercado valorará a los que han pasado por allí. Es cuestión de años.

  16. deugarte.com

    Eso es lo que hay que conseguir!!

  17. maoc84

    Coincido totalmente con Luis Pérez en que es normal que a lo largo del proceso de integración a las indias el numero de personas valla disminuyendo y creo que esto es así por un lado porque los indianos desean sentirse entre iguales y por otro lado los que se animan a iniciar el proceso se sienten atraídos por el ethos indiano, vamos que en definitiva estamos hablando de la misma cosa: el modo de vida de los maestros, algo que los indianos no pueden comprobar a manera de un conocimiento practico y algo que los que se animan a iniciar realmente no saben si pueden vivir tan cómodamente como leer.

    Por lo que creo que las mejoras al proceso de integración deben ir en camino a que la dinámica que Pérez nos presenta y con la cual coincido se desarrolle de forma favorable o por lo menos no dramática para ambas partes y en esa vía hablar del modo de vida de los maestros y la especificación de los derechos y deberes del aprendiz es un buen comienzo.

    Por un lado el modo de vida de los maestros pone en claro hacia donde se dirigen los que inician el proceso de integración y los derechos y deberes del aprendiz especifica lo que se espera de unos y otros a lo largo del proceso.

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La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

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