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El Arte de Las Cosas Grupo Cooperativo de Las Indias

¿Trabajo, empresa o comunidad?

11 nov 2009

El trabajo genera sentido y es cohesionador sólo en el marco de una comunidad que defina los contextos en los que el significado exista. La crisis del trabajo en la vida de la gente es en realidad la expresión de la incapacidad de las empresas para ser comunidad.

Hoy Julen Iturbe-Ormaetxe constata una vez más la crisis de la empresa como espacio generador de significado para nuestras vidas. Plantea una dicotomía entre empresa y trabajo. Mientras la primera vacía, el segundo sería la alternativa generando una cierta oposición entre lo individual (profesión) y lo colectivo (empresa):

Cuando digo que el trabajo sí puede representar un eje vertebrador, me refiero a nuestra profesión, a nuestras actividades profesionales y remuneradas. Pero es una cuestión primero individual y luego colectiva. Aunque en ocasiones necesite de instituciones -empresas, por ejemplo- lo que en realidad genera sentido es la forma en que nos percibimos como profesionales. La empresa no es de fiar, el contrato que firmamos es lo que es: dinero a cambio de horas. Léelo, repásalo bien: ¿qué encuentras en ese contrato que vertebre tu vida? Nada, es demasiado prosaico.

Pero, como contábamos en Filés, no hay nada menos individual, con menos sentido fuera de lo colectivo que la profesion. La palabra profesar deriva de profeso, aquel que hace o declara sus votos, por ejemplo, en un gremio u orden religiosa. Recordándonos que como hace poco recordaba el Papa, sólo es posible el conocimiento en comunidad.

Lo que falla en la empresa convencional es precisamente que elimina, que mata, todo lo comunitario al supeditar las personas a unos objetivos externos (sea el famoso valor para el accionista o los objetivos del management).

Y al hacer esto todo trabajo pierde significado más allá del consuelo, simplemente porque no genera conocimiento, algo que por definición sólo puede darse donde hay comunidad. Por eso, el centro de la cuestión no está en los valores del artesano, sino en la organización del taller y el Arte en el que esos valores tienen sentido.

En una simétrica, John Rob, en su búsqueda de formas comunitarias resilientes, presenta las neotribus como la forma re-emergente óptima para la cohesión social… olvidándose de que lo que permite al final un contexto común, lo que crea comunidad, no es una ideología o un relato ex-novo sino el compartir propósitos que nace del trabajo en común. Una vez más la salida no está en el artesano, sino en el Arte

Y mientras discutimos, nuevas-viejas formas emergen. Y lo que se valora en ellas no es ya la continuidad del puesto de trabajo, sino la liberación que los trabajadores sienten al comenzar a vivir como comunidad.

En una entrevista a un trabajador de una empresa cooperativizada el entrevistador pregunta:

N+: ¿Zero-Pro funciona mejor o peor que la empresa de la que proceden sus trabajadores?

Uno pensaría que el entrevistado responderá con datos de facturación o contando desventuras comerciales. ¿No se medía el funcionamiento de las empresas por sus resultados? Pero no, lo que responde es muy diferente, hace a la autovaloración personal en el nuevo contexto, a la posibilidad de aprender juntos testando lo que les convence, generando contextos comunes:

M.J: Sólo con ver el día a día se ve que no hay color. Aquí todo se discute, todo se debate. Se hacen las cosas como crees que hay que hacerlas, mientras que en Maquipes sólo había imposiciones. Tú podías aportar una idea fantástica, pero si el que tenía que decidir lo rechazaba, daba igual lo bueno que fueran tus argumentos. A menudo, las empresas están regidas por burócratas que no saben mucho del trabajo en sí, y que tampoco hacen caso de los razonamientos de los empleados.

Lo dicho: la primera respuesta está en el Arte… la segunda, cuando incorporamos la transnacionalización que marca nuestra época, en la filé.

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1 comentario a “¿Trabajo, empresa o comunidad?”

1 Trackback/Pingback

  1. Consultoría artesana en red » Profesión como eje vertebrador de la vida

    [...] podemos buscar otras referencias más gratificantes en torno al trabajo. Aquí es donde comprendo la figura de la filé que manejan los indianos. ¿Por qué? Porque es cierto que podemos conformar una verdadera comunidad con personas afines a [...]

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa del Grupo Cooperativo de las Indias. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

La Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas es una empresa especializada en la investigación y desarrollo de formas social y medioambientalmente sostenibles de producción de bienes e infraestructuras. La Bitácora del Arte es una bitácora dedicada a reflexionar sobre los modos comunitarios y sostenibles de trabajar, crear, distribuir y producir, con ella hacemos pública la evolución y los debates sobre nuestro propio modelo organizativo.

Grupo Cooperativo de las Indias
En 2007 la Sociedad de las Indias Electrónicas lanzó feevy, un servicio web en software libre cuyo objetivo era ayudar a hacer más distribuida la blogsfera. Para mantenerlo y desarrollarlo hacía falta una estructura que la empresa no tenía. Por eso el 2 de octubre, en el quinto aniversario de la fundación indiana, Natalia Fernández en representación de las Indias junto con Javier Cañada que había hecho el diseño de interacción, fundaron Feed the Ivy SL. La empresa sirvió de soporte al mantenimiento del servicio y vendió sus propios desarrollos de software libre durante más de un año.

Con la venta de feevy al grupo BBVA a principios de 2009, la empresa comienza el proceso legal de transformación en una cooperativa de trabajo asociado. El objetivo era estudiar y experimentar formas de producción social y mendioambientalmente sostenible. Queríamos producir lo que llamamos el modo de vida indiano sintiéndonos orgullosos del modo y no sólo de los resultados.

Tomamos el nombre de El Arte de las Cosas porque a partir del siglo XI en Europa aparecen gremios de artesanos y coaliciones de mercaderes-productores, conocidos también como Artes. Los distintos artes no eran sólo comuninades técnicas. Eran comunidades de conocimiento que trabajaban desde y para un ideal ético que se ligaba y explicaba desde el hacer y las herramientas del oficio.

Pensamos que el conocimiento que permite hacer cosas hermosas y socialmente útiles no puede ser sólo un conocimiento técnico, ha de contener un significado social, una ética del trabajo y una visión del mundo. Los objetos que se ofrecen en el mercado son portadores de mundos, de proyectos sociales y visiones morales. Queremos ser un Arte, un Arte dedicado a la creación de objetos con significado.

Nuestro símbolo es el símbolo de uno de aquellos Artes, el Arte de la Calimala, los creadores de las primeras redes comerciales medievales transeuropeas. Originalmente tinteros -por eso el águila porta un torsello, un fardo de lana- acabaron creando las formas modernas de la banca y siendo los mecenas del Renacimiento florentino.

Como ellos, nuestra primera exploración la hicimos en el mundo textil. Entre mayo y julio de 2009 vendimos en nuestro local de Madrid una colección de inspiración literaria que habíamos producido en pequeños talleres independientes valencianos. Tras esta primera experiencia, el 18 de septiembre de 2009, Feed the Ivy SL se transformó ante notario en cooperativa de trabajo asociado, pasando a llamarse Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas. Los tres socios “refundadores” fueron Natalia Fernández, María Rodríguez y David de Ugarte.

Ese fue nuestro verdadero punto de arranque, un momento que vino a coincidir con el momento más duro de la crisis económica. Comenzamos entonces un proceso de reflexión sobre las formas de trabajo y organización que pudieran hacer aún más resilentes a las comunidades y empresas regidas según principios de democracia económica.
Es a esa reflexión a la que queremos invitarte con en esta Bitácora del Arte.

El 9 de febrero de 2010 decidimos en asamblea formar junto a Sociedad de las Indias Electrónicas el Grupo Cooperativo de las Indias, dentro del cual el papel de la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas consistirá en proveer al grupo de un nodo específico de investigación y desarrollo de productos, haciendo además de casa-taller de los nuevos indianos e “incubadora” de nuevas cooperativas especializadas.

Bitácora del Arte

Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas
Barco 37 - 28004 - Madrid

CIF F-85220861